LA ANSIEDAD EN LA CONDUCCIÓN

Escrito por Marga el 23 marzo, 2012

Las personas tienen ansiedad cuando siente intranquilidad,  nerviosismo y aprensión. Es un sentimiento desagradable, y cuando alguien se siente ansioso, intenta reducirlo de la manera que puede. La ansiedad está relacionada con el miedo, en el caso del miedo el sentimiento de ansiedad está provocado por alguna circunstancia identificable como un peligro o amenaza que empuja a huir de ella. Por lo tanto, mientras que la ansiedad es un sentimiento difuso e identificable por la intranquilidad que genera, el miedo es un sentimiento ligado a un peligro, aunque ambos estados emocionales responden al mismo mecanismo psicológico que es la motivación de defensa de la propia integridad física y, en último término, de la propia vida.

El punto de partida de la ansiedad, consiste en la detección de los peligros y en su evitación. Un estado de ansiedad introduce un sesgo en el funcionamiento cognitivo, es decir, de la atención, la percepción y la memoria, de forma que se prioriza aquella información que puede entrañar algún peligro.

Una persona ansiosa puede estar concentrada en aquello que crea que puede ser peligroso como por ejemplo la conducción de otro conductor,  señales de peligro, etc.,  pero quizás no preste tanta atención a otras señales importantes para la conducción, como advertencias o indicadores de carreteras.

Otra característica de las personas ansiosas es que tienden a interpretar las señales ambiguas o neutras en su sentido más negativo. Por esa razón, una persona ansiosa, ante la duda, ve peligros en situaciones en las que otras personas no los verían.

Esta ansiedad general ante la conducción está relacionada con la percepción de un control bajo de la situación, tanto porque uno se considere a sí mismo como una persona poco hábil o porque la conducción de los otros conductores o las condiciones ambientales se consideren cambiantes, inesperables o fuera de control.

Todo el mundo puede sentir en algún momento concreto ansiedad al conducir. Algunas personas incluso pueden sentirla con una cierta frecuencia.

Conducir un vehículo es una actividad absolutamente gratificante, una actividad agradable, estimulante y, además práctica.

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