PRINCIPIOS Y VALORES EN LAS VÍAS PÚBLICAS

Escrito por Marga el 19 diciembre, 2012

Todo usuario de la vía pública tiene derecho a esperar que los otros usuarios cumplan las normas que regulan la circulación. En verdad, mientras circulamos necesitamos tener la certeza de que los demás usuarios van a comportarse como esperamos, siempre en función de las normas establecidas. Necesitamos saber qué van a hacer los otros conductores, cómo van a a hacerlo, además de dónde y cuándo sucederá.

El cumplimiento general de la norma por parte de todos los conductores es lo único que garantiza el conocimiento de lo que van a hacer los demás. Intentar prever cómo van actuar los demás usuarios de la vía es lo que nos proporciona la tranquilidad y la confianza necesaria para anticiparnos a las posibles situaciones de riesgo y nos permite estar en una posición adecuada para tomar decisiones correctas. Por el contrario, cuando no respetamos la normativa de tráfico, podemos poner en grave riesgo nuestra seguridad y  la de los otros usuarios de la vía, al hacer inesperado e impredecible nuestro comportamiento. Además, con ello no sólo se hace imprevisible el comportamiento del infractor, sino que también se pueden provocar comportamientos igualmente extraños en los otros conductores. Estos, ante una grave alteración de la normativa, pueden no saber cómo reaccionar, al no estar contemplada esta circunstancia en los reglamentos de la circulación, y se pueden provocar a su vez nuevas situaciones de riesgo encadenadas.

Por otra parte, este principio está basado, como es lógico, en el conocimiento y cumplimiento estricto por parte de todos los usuarios de las reglas y normas que regulan la circulación por las vías públicas, lo que obliga a las autoridades competentes a vigilar que todo aquel que circule por ellas esté debidamente autorizado y formado.

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